RADICALES LIBRE Y ANTIOXIDANTES

  Hemos oído hablar  sobre los antioxidantes y los radicales libres, pero sabemos poco realmente sobre qué son los radicales libres.   Los radicales libres dañan a nuestro cuerpo causando, en el mejor de los casos, el envejecimiento, y en el peor, graves enfermedades. Sin embargo, existen diversas formas de protegerse de este proceso.   ¿Cómo actúan los radicales libres? Se forman en muchos procesos del cuerpo, por ejemplo por el metabolismo o por el sistema inmune para atacar virus y bacterias. Sin embargo, existen factores ambientales -contaminación, tabaco, mala alimentación- que aumenta la dosis de  estos en nuestro cuerpo. El cuerpo maneja los radicales libres que se producen de forma natural, pero si la producción de los mismos es excesiva, se producen daños. ¿Qué enfermedades pueden producir? Los radicales libres son los encargados del envejecimiento. Personas menos expuestas al exceso de radicales libres envejecerán más tarde. Pero además, los radicales libres pueden causar enfermedades cardiovasculares aumentando considerablemente los niveles de colesterol malo, además de aumentar el riesgo de cáncer, en particular de boca, faringe y esófago. Los radicales libres también están involucrados en la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer, la arteriosclerosis y la diabetes.   ¿Cómo combatir el exceso de los radicales? Son los antioxidantes aquellos que ayudan a frenar el proceso de los radicales libres. Una buena forma de consumir antioxidantes es mediante la alimentación. Manteniendo un consumo adecuado de alimentos co n vitaminas como la C y la E y beta-carotenos, ya que se encargan de neutralizar los radicales libres donando uno de sus electrones, y poniendo fin a la cadena de robos. Ahora sabemos qué son los radicales libres y los enormes daños que pueden causar en nuestro cuerpo. Por eso, no solo es importante la alimentación sino también cuidar el estilo de vida que llevemos. ¿Que son los antioxidantes? Los antioxidantes son unas moléculas que se encargan de evitar la oxidación de otras moléculas, especialmente cuando éstas están expuestas a los radicales libres. Gracias a esta funciónlos antioxidantes tienen la capacidad de retrasar el desgaste y deterioro de la piel, órganos, tejidos y demás. El consumo de antioxidantes en la dieta es clave para disfrutar de una buena salud y belleza. Cuando se consumen frecuentemente, el cuerpo tiene la capacidad de regenerarse, prevenir el envejecimiento prematuro y, sobre todo, hacer frente a los radicales libres que, de no ser tratados, pueden enfermar el cuerpo y ocasionar problemas tan graves como el cáncer.   Existen alrededor de 8.000 tipos de antioxidantes, aunque no todos actúan de la misma manera en el cuerpoHay algunos que combaten directamente los radicales libres, otros que solo actúan en partes específicas de una célula y otros que únicamente responden ante determinadas condiciones. Si dejamos esto a un lado, lo más importante es proporcionarle al cuerpo una cantidad significativa de antioxidantes al día, de modo que pueda fortalecerse para realizar sus funciones.   ¿Cuáles son los alimentos más ricos en antioxidantes?   Si aún no conoces los mejores alimentos ricos en antioxidantes, a continuación  dejamos un listado de los 9 más importantes   Bayas Los arándanos, frambuesas y moras contienen un antioxidante llamado proantocianidinas que, según varios estudios, podrían prevenir el cáncer y las enfermedades del corazón.   Brócoli El brócoli es uno de los vegetales más nutritivos que podemos incluir en la dieta. Contiene más vitamina C que una naranja y tiene más calcio que un vaso de leche. Adicional a eso, es rico en vitaminas y minerales que le aportan grandes beneficios a nuestro cuerpo. El brócoli contiene fitonutrientes, que son unas sustancia que pueden ayudar a prevenir y combatir enfermedades. El sulforafano, un fitonutriente encontrado en el brócoli, está relacionado con la reducción de diferentes tipos de cánceres.   Frutos secos Los frutos secos contienen ácidos grasos esenciales y una gran cantidad de antioxidantes que  contribuyen al control del estrés oxidativo celular, además de brindar una acción protectora contra afecciones como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el deterioro cognitivo.   Té verde Se caracteriza por tener altas concentraciones de polifenoles, compuestos que, en alianza con otras sustancias químicas, aumentan los niveles de oxidación de la grasa y la termogénesis. El consumo regular de té verde ayuda a bajar de peso, además de reducir los niveles de colesterol alto, prevenir el cáncer y las enfermedades cardiacas.   Tomate Los tomates son la fuente por excelencia del antioxidante conocido como licopeno. El licopeno podría combatir diferentes enfermedades de forma más efectiva  que la vitamina E y el beta-caroteno. El licopeno necesita ir acompañado de una grasa saludable para poder ser absorbido eficazmente. Por lo tanto, se recomienda acompañar el tomate con aceite de oliva para obtener todos sus beneficios.   Ajo Aunque a menudo se utiliza para sazonar las comidas, el ajo es un alimento altamente medicinal y rico en antioxidantes. Un diente de ajo contiene vitaminas A, B y C, selenio, yodo, potasio, hierro, calcio, cinc y magnesio. Además, el ajo está considerado como un antibiótico natural capaz de eliminar algunas cepas de bacterias dañinas. El consumo de ajo crudo podría ayudar a prevenir el cáncer, eliminar los metales pesados del cuerpo, y disminuir la presión sanguínea y el colesterol.   Chocolate amargo El chocolate negro contiene una gran cantidad de antioxidantes, que actúan positivamente en el organismo mejorando la salud cardiovascular y la piel, además de los estados emocionales. En todo caso, el chocolate debe consumirse de forma moderada, sin superar los 30 gramos al día.   Zanahorias Las zanahorias contienen beta-caroteno y otros importantes antioxidantes que ayudan al cuerpo a producir vitamina A. La vitamina A es buena para la salud visual, además de ser clave en la prevención del cáncer.   Uvas Las uvas, así como el vino tinto que se elabora a partir de las mismas, son una fuente rica de polifenoles y flavonoides, que ayudan a controlar el colesterol malo, reducen la presión arterial y protegen el corazón. En el caso del vino tinto, sus beneficios se obtienen siempre y cuando se consuma con moderación.