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Quiropractica y SIDA

Quiropractica y SIDA

Entrevista a Adrian Wenban, doctor en Quiropráctica. Autor de un estudio en que analiza la relación
entre el cuidado quiropráctico y el aumento de la calidad de vida en personas seropositivas. Está a
punto de empezar otra investigación centrada en la incidencia de la Quiropráctica en el sistema nervioso
autónomo y por extensión sobre el cardiovascular, para el que ha obtenido una subvención de la AEQ.

“El sida refleja los problemas de la sociedad”

-¿Por qué el Sida cómo objeto de estudio?
El Sida es un trastorno del sistema inmunológico que incapacita al organismo para defenderse de las agresiones del exterior. El sida afecta a millones de personas en todo el mundo y refleja los problemas de la sociedad. Nos interesaba estudiar cómo la Quiropráctica mejora e influye en la calidad de vida y en el bienestar de las personas que han desarrollado el Sida.
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– ¿El cuidado quiropráctico aumenta la calidad de vida de este tipo de pacientes?

El objetivo de la Quiropráctica es detectar y corregir las subluxaciones, las interferencias nerviosas, de la columna vertebral. Una posible explicación para que los seropositivos noten una mejora de su calidad de vida con el cuidado quiropráctico es que las subluxaciones hacen que nuestro sistema nervioso simpático se vuelva hiperactivo.

Y un sistema nervioso autónomo sobreestimulado debilita el sistema inmunológico del organismo. Dado que la Quiropráctica refuerza y trata el sistema nervioso, actúa sobre el sistema inmunológico ya que potencia las defensas y la capacidad de nuestro organismo para defenderse, con lo cual la calidad de vida de los pacientes mejora de manera substancial, especialmente, en aquellos casos, como pasa con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, en que el trastorno mismo debilita el sistema inmunológico.

-Del estudio se desprendre que el uso de las llamadas medicinas alternativas y complementarias para mitigar los trastornos derivados del Sida es muy alto.

De éstas, la Quiropráctica es una de las más valoradas. ¿Por qué?
La Quiropráctica no trata de competir con la medicina alopática. El objetivo de ambas es diferente.

El objetivo final del cuidado quiropráctico es optimizar el potencial de salud de cada persona y educarla para que incremente al máximo su calidad de vida. Hay que recordar que los niveles de calidad de vida de los países del mundo no siempre coinciden con los esfuerzos y recursos que se dedican para mejorarla y promoverla.

Es absurdo que en países como en los Estados Unidos, se destine un 97% de los recursos a medicinas y sólo un 3 por ciento a la promoción del bienestar, un dato importante si se tiene en cuenta que en los últimos cien años la esperanza de vida de la población occidental se ha multiplicado por dos.

Es imprescindible tener en cuenta otros factores como el clima, la dieta, el ambiente familiar y afectivo o los genes ya que la mejora del entorno y las condiciones de vida han sido los verdaderos responsables del crecimiento de la expectativa de vida y de los niveles de salud.

Sólo un 10% de los problemas se ha resuelto médicamente. La Quiropráctica tiene en cuenta todas estas variables y al incidir sobre la salud de nuestro sistema nervioso incide directamente en el refuerzo del sistema inmunológico, un sistema absolutamente debilitado tanto en los pacientes que han desarrollado el Sida como en los que son portadores de anticuerpos.

-Había una mejora estadísticamente significativa en la calidad de vida de las personas de antes de iniciar el cuidado quiropráctico y después de seis meses de ajustes semanales.

A los tres meses los pacientes ya experimentaron una mejoría y esta tendencia se consolidó después de seis meses bajo cuidado quiropráctico. Es una lástima que el estudio se haya tenido que limitar a un número de pacientes y que no se haya podido alargar en el tiempo para poder obtener resultados más exactos a cerca de esta correlación y conseguir el aval de la comunidad científica internacional.

Tampoco hay que olvidar que muchos pacientes no informan a su médico alopático que han visitado a un quiropráctico o que han combinado su cuidado con otras terapias alternativas o complementarias.  Pero los resultados obtenidos son una vía correcta que confirma la tendencia general y significan un estímulo para continuar investigando en la eficacia de la Quiropráctica.

En este tipo de estudios son muchos los pacientes que abandonan, a mitad de camino, y es muy difícil persuadirles de lo contrario porque el investigador no puede controlar el proceso de manera directa e individualizada, trabaja con datos que le son facilitados, sobre todo, a través de cuestionarios. Para la Quiropráctica y para los quiroprácticos estos resultados son un éxito alentador que se podrían extrapolar a otro tipo de dolencias, como las oncológicas.

-Has recibido una subvención de la AEQ para un nuevo estudio. ¿Cuál será el objeto de este estudio?

Esta subvención nos permitirá comprar una máquina llamada Powerlab 4/20 (Power spectral analysis of heart rate variability) que permitirá medir el efecto que produce la Quiropráctica en el sistema nervioso y así poder estudiar en qué medida el cuidado quiropráctico actúa sobre éste y en qué medida lo refuerza e incide sobre la frecuencia y el ritmo cardíaco.

Será un estudio de alto nivel y de largo alcance para el que necesitaré unos 40 colaboradores. En Japón se ha iniciado una línea de investigación parecida que ha demostrado que de los dos grupos analizados, el que estuvo cuidado con quiropráctica mejoró la calidad de su sistema nervioso y cardiovascular respecto el grupo que fue tratado con placebo.

También empezaré otro estudio por mi cuenta con el objetivo de analizar los beneficios del cuidado quiropráctico en la etapa de mantenimiento. Me interesa investigar, en la fase posterior al cuidado intensivo, en que proporción la Quiropráctica aumenta la calidad de vida y de bienestar y su repercusión en aspectos socio-económicos y sanitarios.

-¿Es muy difícil investigar en España?

Investigar es muy difícil en todas partes. Cuesta compaginar la investigación con la práctica diaria de la profesión. En España, como no existen universidades de Quiropráctica es complicado estudiar porque, a diferencia de lo que pasa en los Estados Unidos o Inglaterra, no existen grupos de trabajo estables ni hay ningún tipo de literatura quiropráctica específica y actualizada a la que se pueda recurrir.

También es más difícil obtener financiación para proyectos y estudios. De momento, aquí en España, investigar forma parte de nuestra opción ética y es un acto de voluntariedad y respeto hacia la Quiropráctica y hacia las personas que dejan en nuestras manos el cuidado de su salud.

Marc Bony,DC .bcchiropractic.es

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