Saltear al contenido principal
Top 5 de los beneficios del ajo en la salud

Cuando pensamos en el ajo nuestras mentes evocan imágenes de Drácula y paisajes en Francia con los habitantes montados en bicicleta luciendo una ristra de ajo por el cuello. Los beneficios medicinales asociados con el ajo se conocen desde los tiempos de los egipcios, cuando fue introducido a las raciones alimenticias para potenciar la fuerza  de los esclavos que trabajaban en la construcción de las Pirámides de Giza. A lo largo de los siglos el ajo también ha sido consumido por soldados antes de participar en batallas.

Una multitud de leyendas y supersticiones rodean este género acre de cebolla; el folclore Europeo dota al ajo con súper poderes para ahuyentar a los vampiros e incluso hay costumbre en ciertas culturas de llevar unos dientes de ajo en el calzado para traer buena suerte. Estoy seguro que nadie en Transilvania ni nadie con la superstición de llevar zapatos apestosos se dio cuenta que el ajo era uno de los mejores antibióticos disponibles y que aportaba varios beneficios a la salud – los que descubriremos a continuación.

  • ¿Que contiene el ajo?

Antes de nada, el ajo, una vez cortado o triturado, desprende alicina, un compuesto azufrado que se introduce en el cuerpo a través del aparato digestivo. Se cree que este compuesto proporciona al ajo las propiedades antivirales, antibacterianas y antibióticas con las que cuenta, dado que la alicina interactúa con las bacterias “radicales”. La alicina también es la responsable del olor potente. El ajo goza de otros compuestos importantes, como son: alliin (un antioxidante que previene la contracción de los vasos sanguíneos), ajoeno (antibacteriano utilizado para infecciones de hongos) y  1.2 DT (anti-inflamatorio). Por si todo esto fuera poco, el ajo es también una fuente rica de nutrientes como el manganeso (ayuda a reforzar la estructura ósea) y vitaminas B6 y C (consulta el gráfico al pie de este articulo). 

Los top 5 de los beneficios del ajo en la salud. 

1. Prevención del cáncer.

A pesar de quela investigación clínica continúe en una fase relativamente preliminar, algunos estudios han dado lugar a unos resultados esperanzadores, particularmente en lo que se refiere al cáncer de próstata, colon y recto. Existe incluso evidencias clínicas que señalan que un incremento del consumo de ajo fresco (hasta 28 gramos semanales) puede disminuir el desarrollo de otros cánceres como de pecho y pulmón. Se cree que el ajo es capaz de lograr esta disminución debido a la activación de una molécula esencial llamada NRF2, que interactúa con el núcleo de las células donde la molécula se convierte en el catalizador de actividades metabólicas. Esta sustancia no solo mejora las posibilidades de extender la vida de las células sino participa en la descomposición y reciclaje de células cancerígenas que han dejado de funcionar correctamente.

2. Antibiótico natural.

El ajo sirve de antibiótico natural, lo que significa que se convierte en una herramienta útil para combatir varias clases de virus, alergias e infecciones, debido a las capacidades de un elemento llamado alistatina (que se encuentra en uno de los compuestos) de prevenir ciertas bacterias, hasta E. coli. Algunos científicos aseguran que las propiedades antibacterianas pueden intervenir en la prevención y la cura de resfriados y gripes. Si contemplamos que el ajo también cuenta con otros compuestos esenciales, amén de nutrientes y vitaminas, lo cierto es que representa un antibiótico potente.

3. Eliminar infecciones de hongos.

Entre los compuestos principales de ajo se encuentra el ajoeno que juega un papel importante en la prevención de infecciones de hongos. Este compuesto químico dispone de una multitud de propiedades; antioxidantes, anticoagulantes y antimicrobianas que bloquen a las bacterias que ocasionan infecciones por hongos como la tiña y pie de atleta (Candida). Estudios recientes han lanzado resultados en lo que se refiere a la capacidad del ajo en combatir infecciones por hongos puesto que las propiedades encontradas en ajoeno podrían en teoría compensar las bacterias resistentes al tratamiento de antibióticos farmacéuticos.

4. Un corazón más sano.

El ajo tiene la capacidad de bajar a nuestros niveles de colesterol y de triglicéridos hasta en un 15%. No obstante, existen otros beneficios cardiovasculares atribuidos al ajo. Estudios profundos parecen confirmar que la alicina presente en ajo fresco cortado (o triturado) da a nuestras arterias y vasos sanguíneos más flexibilidad, por cual el riesgo de aterosclerosis e infartos se disminuye. Investigaciones recientes también demuestran que los compuestos azufrados del ajo luchan activamente contra la hipertensión, especialmente en personas con la presión alta.

5. Impulsa tu sistema inmune.

  Se conocen las propiedades antinflamatorias del ajo desde hace varios siglos debido principalmente a un compuesto azufrado llamado 1.2 DT, que, al parecer, permite el desarrollo completo de las células grasas de nuestros cuerpos – un proceso que a menudo se queda obstaculizado por problemas inflamatorios. Dicho de otra manera, los estudios empiezan a mostrar que las propiedades antinflamatorias, antibacterianas y antivirales del ajo pueden intervenir en la prevención de un gran número de condiciones, tal como: resfriados, gripes, demencia e incluso podría impedir el desarrollo de Alzheimer.

  • ¿Qué clase de ajo debería comer y que cantidad?

La mejor opción siempre será ajo fresco, debido a que siempre obtendrás la mayor cantidad posible de nutrientes. Si eliges el ajo fresco la consumición de uno o dos dientes diariamente será suficiente (un incremento de hasta cinco dientes al día en el caso de prevención de cáncer). Asegúrate que el ajo sea fresco y cortado (o triturado) para liberar la alicina – el compuesto azufrado que se cree que lucha contra compuestos no deseados en el cuerpo.

Si optas por comer ajo en ensaladas, evita zumos cítricos (limón) y vinagre ya que reducirán de manera significante las propiedades nutritivas del ajo. Prueba una ensalada simple de tomates frescos, hierbas frescas, aceite de oliva y ajo cortado.

Si realmente no te emociona la idea de comer ajo crudo, podrías añadirlo a otras verduras en una licuadora. Las otras alternativas serían introducir el ajo cortado en los pasos finales de cocinar un plato o bien ajo en polvo o extracto de ajo, aunque no obtendrás el  mismo nivel de beneficios.

  • Precauciones y posibles efectos segundarios.

·         No pasarse con el ajo – si se toma en cantidades abundantes podría ocasionar trastornos hemorrágicos.

·         Consume con caución si padeces algún tipo de infección estomacal o problemas digestivos (podría dañar el aparato gastrointestinal).

·         Consume con caución durante la lactancia.

INFORMACIÓN NUTRTITIVA – versión completa

3 dientes ajo crudo

13 calorías

manganeso

8 % CDR

vitamina B6

6 % CDR

vitamina C

5 % CDR

selenio

2 % CDR

calcio

2 % CDR

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver arriba