¿Cómo se crea un mito?

 

No se si han oído hablar de la frase de J. Goebbels que dice: “Una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en una verdad”. Y este paradigma es conocido y usado hoy en día con fines varios.

 

En 1954, un investigador llamado David Kritchevsky publicó un estudio sobre los efectos de alimentar con colesterol puro a conejos. Lo que sucedió es que se les acabó induciendo arteriosclerosis. El gran error fue pensar que ese resultado en conejos, que son seres herbívoros, podía ser trasladable a humanos cuando la fisiología de estos últimos es totalmente distinta. Lo que en realidad se gestó a partir de entonces, debido a la poderosa influencia de ese estudio sobre Ancel Keys, fue la construcción de un mito. Y digo esto por la razón de que existen igualmente innumerables investigaciones científicas que demuestran justo lo contrario.

El estudio poblacional de Ancel Keys en Seven Countries Study publicado en 1972, estudió a dieciséis poblaciones en un total de siete países (originalmente eran seis). Este estudio se ha usado innumerables veces para demostrar que el consumo de grasas saturadas eleva el colesterol y esto está asociado con problemas cardiovasculares.

Sin embargo, el estudio está lleno de sesgos, errores e incluso información importante que el investigador no consideró importante y no se incluyó en el informe. Por ejemplo estos; el consumo de grasa saturada era igual en Creta y Corfú, pero esta última isla tenía dieciséis veces más enfermedad cardiovascular.

Algo similar sucedía entre North Karelia y Turku, ambas en Finlandia. Si tomamos como prueba los electrocardiogramas que estadísticamente están recogidos en el estudio, las personas con más problemas cardíacos tendían a comer menos grasa saturada.

Países como Francia o Suiza se eludieron convenientemente del estudio porque ambos casos refutan la hipótesis del colesterol y la grasa saturada (Francia y Suiza consumen mucha grasa saturada y tienen baja enfermedad cardiovascular).

En realidad, con los datos de los 22 países disponibles entonces se podía justificar cualquier cosa sobre el consumo de grasa saturada y relacionarlos con el colesterol eligiendo selectivamente unos países dejando fuera aquellos que no les interesó. El fraude de esta teoría parece evidente.

El hecho de que los hombres japoneses que vivían en Japón tenían bajo colesterol y bajo índice de ataques cardíacos mientras los hombres japoneses que vivían en California tenían elevado colesterol y elevada incidencia cardiovascular era tomado como una confirmación de tal hipótesis. Keys consideró irrelevante para sus conclusiones que los japoneses de California con bajo colesterol tenían más problemas cardíacos que los japoneses californianos con alto colesterol.

  • En los años 1961, Mathur y sus colaboradores no hallaron un vínculo entre colesterol y placas arteriales tras analizar 20 autopsias y más de 200 casos científicos.
  • En 1962, el Dr Marek publicaba un artículo en el American Heart Journal con la misma conclusión: no hay correlación entre colesterol y placa arterial.
  • En 1964, el cirujano Michael DeBakey tras analizar un millar de pacientes durante operaciones ofreció el mismo mensaje: la arteriosclerosis no tiene nada que ver con la concentración de colesterol en la sangre. En 1964, el Journal American of Medical Associationpublicaba que la  comunidad italiana de Roseto, en Pensilvania, consumía elevadas cantidades de grasa animal, por ejemplo cocinaban básicamente con manteca de cerdo, y tenían un «sorprendentemente bajo» nivel de problemas cardiovasculares.

Keys, Stamler y todos los seguidores de la hipótesis del colesterol y las grasas no tuvieron problema ninguno en rechazar como sin valor, irrelevante o malinterpretado toda investigación que contradecía sus averiguaciones.

  • En los años 80 con los estudios clínicos, Keys y afines intentaron demostrar su teoría ya que los estudios poblacionales no eran fiables, el estudio LRC (con resultado de tras 8 años de seguimiento, había la misma mortalidad cardiovascular entre quienes con fármaco y dieta redujeron su colesterol y los que no cambiaron dieta ni tomaron el fármaco).
  • El estudio  MRFIT con un resultado parecido al anterior. Y el estudio  Helsinki Heart Study con un resultado de  17 fallecidos entre quienes tomaban el fármaco frente a sólo 8 que no tomaban el fármaco reductor de colesterol. Este dato considerando poco significativo por Keys y los suyos en las conclusiones del estudio.
  • En los años 90, científicos canadienses sus resultados con casi 5000 pacientes de mediana edad que siguieron durante doce años con los mismos resultados diciendo que no existe relación entre el colesterol y enfermedad cardivascular.

Algo menos del 1% de los humanos tiene mucho más colesterol que el resto de nosotros. Se debe a una variante genética llamada hipercolesterolemia familiar o hereditaria, y supone un interesante grupo de estudio.

  • En el año 2001, un grupo de investigadores holandeses halló que en el siglo XIX las personas con esta variante genética vivían algo más tiempo que el promedioy dado que en aquella época la causa más común de muerte era de tipo infeccioso, concluyeron que el colesterol protegía de algún modo frente a virus y bacterias.
  • En efecto, poco después apareció otro estudio que establecía que el colesterol bajo era un factor de riesgo para cualquier tipo de enfermedad infecciosa. De hecho, se sabe que las personas con bajo colesterol tienen más riesgo de mortalidad por problemas intestinales y pulmonares, y una parte importante de éstos son de origen infeccioso.

Son constantes los estudios que podemos encontrar con la misma conclusión que afirman que no existe relación entre el consumo de grasas y la placa arterial, y debajo les dejamos las fuentes de los mismos.

Pero aún así se acabó por politizar la dieta pobre en grasas y la recomendación de pastillas para el colesterol. Y aquí tenemos la creación del mito del colesterol: que las grasas saturadas desde hace décadas han sido las culpables habituales del colesterol.

Y el mito se ha creado desde la prensa, la opinión pública ,por repetición, y desde los organismos gubernamentales, quienes suelen tener consejeros pertenecientes a la industria farmacéutica.

También sabemos que en los recientes años esta presunta culpabilidad está en más que tela de juicio, apuntalándose cada vez más la idea de que es el azúcar en particular y los carbohidratos refinados en general quienes deberían soportar esa mala fama.

Las dietas bajas en grasas, que por definición son altas en carbohidratos, acaban aumentando el colesterol LDL (el llamado malo), y lo que es más preocupante el LDL del tipo arterioesclerótico que son partículas densas y pequeñas (el verdadero malo), como puede verse en el Current Atherosclerosis Reports de noviembre 2005.

Si algunos estudios clínicos pasan por alto la relación entre carbohidratos glucémicos y colesterol LDL es porque no disciernen entre estos dos tipos de LDL. Al contrario de lo que nos dicen, tener colesterol LDL alto no es malo si son partículas grandes, el problema es cuando son pequeñas.

Es precisamente en éstas últimas sobre las que parece que influye negativamente el consumo de carbohidratos glucémicos. Cuando la situación de nuestra dieta es la de un colesterol LDL alto tratado con una dieta baja en grasas, se acaba forzando el aumento del colesterol LDL y particularmente del tipo de partículas pequeñas y peligrosas, tal como es la propia experiencia de muchos cardiólogos.

Así que serás probable consumidor de estatinas para reducir el colesterol. Cuanto más rigurosamente sigas esa dieta recomendada mayor es la probabilidad de dosis superiores de estatinas.

Tu médico debería advetirte que consumas coenzima Q10 ya que las estatinas suprimen su producción natural. Y esto te supondrá fatiga y dolores musculares a un medio-largo plazo. En este caso no es probable que tu médico te haya aconsejado de soluciones no medicamentosas para controlar el colesterol.

Estudios importantes que demuestran la NO relación entre las grasas saturadas y placas arteriales o colesterol

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19828709

Fuentes de los estudios:  https://academic.oup.com/qjmed/article/96/12/927/1533176/High-cholesterol-may-protect-against-infections

http://www.bmj.com/content/322/7293/1019

Estudio Canadiense: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2310996

Estudios de los años:

 60: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14124703

70: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1930588/

80: http://journals.lww.com/jcrjournal/Abstract/1986/11200/Prognostic_Factors_for_Mortality_in_a.4.aspx

90: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8150059

2000: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10690699

Estudios poblacionales: http://healthimpactnews.com/wp-content/uploads/sites/2/2011/07/22-countries.gif

Una mentira evidente: https://www.youtube.com/watch?v=v8WA5wcaHp4